TEMAS CLAVES
El consumismo, una moda peligrosa
Junto a la desesperada búsqueda de los regalos de Navidad llega la ansiedad y el desenfreno por el consumo, un mal de muchos en nuestra sociedad actual. ¿Cómo ponerle freno y aprender a disfrutar de una época hecha para estar entre afectos? En esta nota te lo contamos.
El aire está pesado y la humedad es insoportable. La gente empieza a desesperarse, madres con sus niñas corren por las avenidas más comerciales, las tarjetas de crédito explotan, la ansiedad se siente, los shoppings están abiertos hasta las 4 de la mañana. Es el día 23 de diciembre y pareciera que Buenos Aires está por colapsar.
Alguna vez deben de haber frenado un minuto en medio del caos navideño para meditar lo extraño de este fenómeno. Porque pareciera que lo mejor de la Navidad no es juntarse sino regalarse. Mejor que la cena íntima y en familia es intercambiar los regalos a las 12, que cuanto más caros mejor, porque para algunos el amor se mide en pesos.
El consumismo es un problema que se encuentra en constante crecimiento. El avance tecnológico de las vías de comunicación es sinónimo de más lugares para poner publicidades que nos persuadan de que comprar es lo que vinimos a hacer en este mundo. Cada vez hay más anuncios molestos en las páginas de Internet, carteles en las puertas de los baños para ver mientras los utilizamos y gigantografías que distraen a los conductores en las calles más transitadas. Todos estos mensajes nos enseñan que lo que importa es la mirada del otro y tener cada vez más cosas -u opciones, como le dice el marketing-. Y en este marco, Navidad acaba siendo apenas una vuelta más del círculo, donde contar qué regalamos y qué recibimos nos ayuda a publicitarnos en nuestros gustos y en nuestro status social, definiéndonos por cuánto dinero gastamos y por la calidad de nuestras elecciones.
En Proyecto Verde, sin embargo, creemos que esa no es la última alternativa. Por eso, creamos una guía de propuestas a tono con quienes desean una Navidad más relajada, ecológica y más sincera. Para quienes realmente entienden que esta es una de las mejores excusas del año para juntarse y disfrutar.
- El amigo invisible:
una opción que reduce los gastos, el nivel de consumo y hace que la reunión sea doble, ya que necesita de un encuentro previo antes de la fiesta. Cada uno hace un solo regalo, a la persona que le tocó en la repartija secreta, y es regalado por una sola persona. Esto ayuda a enfocar las ideas y los gastos y además brinda una diversión doble: “¡¿qué será y quién me lo regaló?!”
- Regalos verdes: las plantas son hermosas y existe una variedad infinita como para buscar la adecuada para cada tipo de persona. Además, son seres vivos que oxigenan el aire y dan color a la vida. ¿Porque no regalar una hermosa Areca en lugar de un vestido? Su durabilidad es mayor y no pasan de moda.
- Regalos sustentables: en lugar de elegir las marcas más conocidas, donde también son conocidas sus causas por explotación de inmigrantes en sótanos, ¿por qué mejor no elegimos lugares que defiendan el comercio justo? Más información sobre este tema >>
- Hecho en casa: otra muy buena opción es lo que hace uno mismo, que tiene el valor del tiempo que uno le dedicó, lo cual es mucho más valioso y tiene mucho más amor que algo comprado. Una caja pintada, un móbil hecho con origami, una foto enmarcada, una mermelada casera. El arte el bello es todas sus formas.